lunes, 5 de octubre de 2009

Jane Eyre - artículo


Artículo publicado en la revista RománTica's:



"He abierto mi particular cápsula del tiempo y entre los muchos libros que llevaban guardados allí más de veinte años, estaba uno que me inició en la andadura de la novela romántica.


Jane Eyre es sin duda alguna una de las mejores novelas costumbristas del siglo

XIX. Publicada en el año 1847 por la editorial Smith, Elder & Company, esta novela salió a la luz bajo el pseudónimo de Currer Bell.


(…)


Las más de 500 páginas que tiene no son sino una magistral fuente de sentimientos encubiertos bajo caracteres muy dispares entre sí. Si Jane reúne en su corazón la bondad y la paciencia propias de su carácter sosegado, el señor Rochester oculta un corazón amargado por un pasado complejo que solo la dulzura y el corazón puro de Jane va a saber curar.


Llevada al cine en varias ocasiones y adaptada también a la televisión en una miniserie por la BBC, volverá a la gran pantalla con un guión adaptado por Moira Boffini y de la mano de un director aún por confirmar, pero será Ellen Page (protagonista de Juno) la encargada de volver a dar vida a tan emblemático personaje. Una entrañable joven que, con su carácter bondadoso y apacible, resultado de unas vivencias y unas enseñanzas rígidas en un colegio de caridad, Lowood, es capaz de hacer volver a creer en el amor a un hombre al que todo en la vida le importa un árdite.


Sin duda las dos versiones más afamadas son las de 1944, donde Joan Fontaine interpreta a la Srta. Eyre y el propio Orson Welles encarna al Sr. Rochester, y la de 1996, con William Hart y Charlotte Gainsborough en los papeles principales, y donde no podemos olvidarnos de la oscarizada Anna Paquin en el papel de la joven Jane.


(…)


Bajo un lenguaje rico y pausado, la srta. Brontë nos dirige por un camino largo y sinuoso no desprovisto de fe y ciertamente respeto, compresión y amor. El amor de una joven que no tiene nada en la vida salvo a sí misma. Despreciada por sus parientes y recluida en una escuela de caridad, la joven Jane solo encuentra apoyo en otra chica de salud frágil en esta institución. Matadas de hambre y encorsetadas en una estrecha disciplina bajo la supervisión del sr. Brocklehurst, la joven Jane creará un carácter firme bajo la apariencia de una dulce criatura.


(…)


Sin duda alguna, pocas veces una pluma ha sido dirigida por tan hábiles dedos ni mente más despierta. Una obra como Jane Eyre debería estar en cualquier biblioteca romántica que se precie."

sábado, 3 de octubre de 2009

Anti religión


O mejor dicho, no es en contra de la religión, sino del provecho que sacan de ella las personalidades con poder... He ahí una de éstas, de hecho una de las principales, conocida en todo el mundo cristiano y no cristiano:

jueves, 10 de septiembre de 2009

Escenas románticas literarias XIII

“Hannah sintió compasión por Emmeline entonces, pero también sintió algo más. Se odió a sí misma al darse cuenta de que era alivio.

―¿Qué pasa? ―dijo Robbie.

Estaba muy cerca. Hannah se preguntaba cuándo se había movido para estar tan cerca de ella.

―Estoy preocupada por Emmeline ―dijo Hannah, retrocediendo un poco, con una pierna rozando el sofá―. Cree que sus sentimientos por ella son más de lo que realmente son.

―¿Y yo qué puedo hacer? ―dijo Robbie―. Ya le he dicho que se está equivocando.

―Debe dejar de verla ―dijo Hannah con calma―. Dígale que no le interesan sus fiestas. Seguro que no le supondrá un gran dolor. Usted mismo ha dicho que tiene muy poco de qué hablar con sus amigos.

―No, es cierto.

―Entonces, si no siente nada por Emmeline, sea sincero con ella. Por favor, señor Hunter, termine con esto. Si no lo hace, le hará daño y yo no puedo permitir eso.

Robbie la miró. Extendió el brazo y, suavemente, le recogió un mechón de pelo que se le había escapado de su peinado. Ella se quedó helada. Sólo era consciente de la presencia de él, sus ojos oscuros, la calidez de su piel, sus labios. Estaba muy cerca ahora. Hannah era consciente de su respiración, la podía oír, la sentía sobre su cuello. Él habló con delicadeza.

―Lo haría ―dijo―, en este mismo instante. ¿Pero cómo la vería a usted entonces?”


MORTON, Kate: La casa de Riverton (2007)

domingo, 23 de agosto de 2009

El machismo en la literatura IV

“Teddy trabajaba duro y Hannah hizo un esfuerzo para complacerlo. Asistía a las fiestas y charlaba con las esposas de los hombres de negocios y las madres de los políticos. Entre los hombres el tema de conversación era siempre el mismo: el dinero, los negocios, la amenaza de las clases bajas. Simion, como todos los hombres de su tipo, sospechaba especialmente de aquellos a quienes él llamaba “bohemios”. Teddy, a pesar de sus mejores intenciones, se acercaba cada vez más a sus ideas.

A Hannah le habría gustado hablar de política de verdad con los hombres. A veces, cuando Teddy y ella se habían retirado por la noche a sus habitaciones contiguas, mientras yo la peinaba, Hannah le preguntaba qué se había hablado sobre la declaración de la ley marcial en Irlanda. Teddy la miraba con una sonrisa cansada y le decía que no preocupara su linda cabeza con esas cosas, para las que ya estaba él.

―Pero quiero aprender ―decía Hannah―. Me interesa.

Teddy negaba con la cabeza.

―La política es un juego de hombres.

―Déjame jugar ―replicaba Hannah.

―Ya estás jugando ―respondía él―. Somos un equipo, tú y yo. Tu trabajo es tratar a las esposas.

―Pero es aburrido. Son aburridas. Yo quiero hablar de cosas importantes. No entiendo por qué no puedo.

―Oh, querida ―decía, simplemente, Teddy―. Porque éstas son las reglas. Yo no me las inventé, pero tengo que respetarlas.”


MORTON, Kate: La casa de Riverton (2007)

jueves, 9 de julio de 2009

El machismo en la literatura III

“Se acordaba de Nívea, la madre de Rosa, quien después que su marido renunció a la política, aterrado por el aguardiente envenenado, inició su propia campaña política. Se encadenaba con otras damas en las rejas del Congreso y de la Corte Suprema, provocando un bochornoso espectáculo que ponía en ridículo a sus maridos. Sabía que Nívea salía en la noche a pegar pancartas sufragistas en los muros de la ciudad y era capaz de pasear por el centro a plena luz del mediodía de un domingo, con una escoba en la mano y un birrete en la cabeza, pidiendo que las mujeres tuvieran los derechos de los hombres, que pudieran votar y entrar a la universidad, pidiendo también que todos los niños gozaran de la protección de la ley, aunque fueran bastardos.
—¡Esa señora está mal de la cabeza! —decía trueba—. Eso sería ir contra la naturaleza. Si las mujeres no saben sumar dos más dos, menos podrán tomar un bisturí. Su función es la maternidad, el hogar. Al paso que van, cualquier día van a querer ser diputados, jueces ¡hasta Presidente de la República! Y mientras tanto están produciendo una confusión y un desorden que puede terminar en un desastre. Andan publicando panfletos indecentes, hablan por la radio, se encadenan en los lugares públicos y tiene que ir la policía con un herrero para que corte los candados y puedan llevárselas presas, que es como deben estar. Lástima que siempre hay un marido influyente, un juez de pocos bríos o un parlamentario con ideas revoltosas, que las pone en libertad… ¡Mano dura es lo que hace falta también en este caso!”

ALLENDE, Isabel: La casa de los espíritus (1982)

Descubrir la libertad enterrada

Artículo escrito en el Avui del día 8 de julio de 2009 por Borja Franco Garzón:

“ “Se apreta alrededor de la cabeza y te duele mucho. Es muy cerrado, y deja pasar tan poco aire que pronto empiezas a sudar. Además, tienes que estar muy atenta a por dónde caminas, porque no te ves los pies”. Así describe la escritora Asne Seierstad el burca, una prenda de ropa que sólo permite a las mujeres ver a través de una ventanilla.
Entre 1996 y 2001 todas las mujeres afganas estaban obligadas a ir con burca, símbolo de la discriminación del gobierno talibán, que se basaba en una interpretación muy estricta de la chara (ley islámica). El velo integral escondía a la mujer en una prisión ambulante que asfixiaba sus derechos y su libertad.
Al deber de llevar el burca se añadían muchos otros, como el hecho de no poder salir solas a la calle, no poder ir a la escuela ni a trabajar, no poder maquillarse (era un símbolo occidental), no poder reír en voz alta ni aparecer en la radio o la televisión. La que vulneraba estos requisitos era castigada física y verbalmente.
“La situación ha cambiado respecto a aquella época porque ahora los hombres y las mujeres son iguales ante la ley”, afirma Orzala Ashraf, activista afgana (…). “Pero en la práctica las mujeres siguen estando muy discriminadas”.
Las cifras del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para las Mujeres (UNIFEM) lo constatan: Afganistán es el penúltimo país en el índice de desarrollo femenino. El 87% de las mujeres son víctimas de violencia, el 85% son analfabetas, y el índice de mortalidad materna es el segundo más alto del mundo.
“El problema es que Afganistán es un país básicamente rural que tiene muy en cuenta la tradición”, explica Mònica Bernabé, directora de la Asociación para los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA). Asimismo, por ejemplo, la mayoría de los matrimonios son arreglados, y la familia de la mujer es la que escoge al marido, que tiene que pagar una dote.
“Esto hace que los hombres piensen que la mujer es suya y que pueden hacer con ella lo que quieran”, señala Bernabé. También impulsa las familias, que necesitan dinero, a casar a sus hijas muy pronto (el 57% se casan antes de cumplir los 16 años).
ASDHA nació a raíz de un viaje que hizo Mònica a Afganistán durante la época de los talibanes. Visitó casas privadas de la capital, Kabul, que servían como escuelas clandestinas para mujeres. (…) Actualmente trabajan con mujeres drogodependientes y mujeres que están en la cárcel: “Muchas de las presas han sido inculpadas por delitos que no han cometido” explica Mònica, “ya que el marido puede acusar a la mujer de un crimen perpetrado por él y puede denunciarla por adulterio si pasa una noche fuera de casa, o incluso si ha sido violada”, concluye.
(…)
La herencia de tres décadas de conflictos y la mentalidad conservadora de la sociedad dificultan la liberación y el apoderamiento de la mujer, que, si bien ha mejorado su posición en la esfera pública, sigue estando muy discriminada y menospreciada en el ámbito privado.”

Escenas románticas literarias XII

“Para el final había la escena de la boda. El capitán había cedido y había permitido que Alyona se casara con el oficial. Los recién casados se miraban, y los otros bebían vodka.
—Nunca me voy a casar —susurró Tariq.
—Yo tampoco —dijo Laila, pero no antes de un momento de duda y de nervios. No quería que su voz delatara su decepción por lo que él había dicho. Con el corazón al galope, añadió, más convencida que antes: —Nunca.
—Las bodas son estúpidas.
—Todos los preparativos.
—Y todo el dinero que se gasta.
—¿Para qué?
—Para ropa que nunca más volverás a llevar.
—¡Ha!
—Si algún día me caso —dijo Tariq—, tendrán que hacer espacio para tres personas: yo, la novia, y un tío que me esté apuntando con una pistola.
El hombre de la fila delantera los reprendió con otra de sus miradas.
En la pantalla, Alyona y su nuevo marido sellaron sus labios.
Mirando el beso, Laila sintió, de repente, que estaba llamando la atención. Se dio cuenta de inmediato de los golpes de su corazón, de la sangre agolpándose en sus oídos, de la presencia de Tariq a su lado, serio, quieto. El beso continuaba. Laila intentó no moverse ni hacer ruido. Sentía que Tariq la estaba mirando, con un ojo en el beso y el otro en ella, igual que ella lo estaba mirando a él. Se preguntó si estaría escuchando el aire que entraba y salía precipitadamente por su nariz, esperando la más mínima falta, una irregularidad reveladora, que traicionaría sus pensamientos.
¿Y cómo sería besarlo a él, sentir su pelo crespo de su labio cosquilleando sus propios labios?”

HOSSEINI, Khaled: Mil soles espléndidos (2007)