miércoles, 17 de junio de 2009

Barça anticrisis

Carta enviada por Carla Manzanas, de Barcelona, al periódico Avui, publicada en el mismo el día 3 de junio de 2009:


“Desde hace un mes, aproximadamente, todo el mundo habla de lo mismo. No, no se habla de los millones de parados que hay, ni de la liquidez de algunos bancos, ni del financiamiento. Todo el mundo habla del Barça, el Barça y el Barça. Todos e ha vuelto azul y grana. Las televisiones, la radio, la prensa (deportiva y no). Todos se han teñido con los colores culés. Copa y Liga, y también la Liga de Campeones. Y si el FC Barcelona se va a Roma, todo el mundo se va con ellos. Da igual si somos un programa de cultura o de economía. Nos vamos a Roma y nos montamos el chiringuito allí. ¿O es que el Barça no tiene nada que ver con la economía o la cultura? ¿Dónde han quedado las controversias con la ley del aborto, la píldora del día después…? ¿Qué importa eso ahora? El Barça ha ganado el trío y parece que, desde hace tiempo, es una de las pocas cosas que ha hecho sonreír a las personas que están pasando un mal momento económico, personal o de salud. Quizás deberíamos jugar más a fútbol o leer más poesía. Lo que está claro es sólo una cosa: ahora mismo, la única persona a la que obedecemos es a Pep Guardiola, porque es el único que cumplió con lo que prometió.”

jueves, 11 de junio de 2009

Desconfianza

Artículo escrito por José María Gamundi Planas, de Barcelona, en El Periódico de Catalunya, día 10 de junio de 2009:


“La gran mayoría de los ciudadanos de este país están cansados de tantas críticas y descalificaciones que se han hecho mutuamente PSOE y PP a lo largo de estas elecciones. No han explicado sus propuestas ni su programa político, y si lo han hecho, ha quedado diluido por los continuos ataques verbales entre los candidatos. En cada campaña electoral se nos pide el voto, y un día antes de las votaciones se suplica al ciudadano que no se abstenga de ir a votar.

Pero con sus actitudes, los políticos españoles la única cosa que consiguen es que haya más abstención y más desconfianza en su trabajo. Tienen el consuelo de que en el resto de países europeos pasa lo mismo, pero, si siguen así, al final sólo irán a votarlos sus familiares y amigos.”

Austeridad

Artículo escrito por Manel Mas, de Barcelona, publicado en El Periódico de Catalunya, día 10 de junio de 2009:


“No hace falta que nadie lo diga: estamos en una profunda crisis económica y laboral y, por desgracia, no sólo nosotros, sino también otros países. ¿Y qué hacemos para salir de esta crisis? El Gobierno toma medidas que son insuficientes y la oposición se encarga de aumentar esta insuficiencia, pero todos, al fin y al cabo, recomiendan austeridad. ¿Quién la cumple? Por ejemplo, en el fútbol, el Barça premia a los tricampeones con primas millonarias, y el Real Madrid anuncia fichajes pagando cifras que te marean. Según los criterios de los grandes clubes de fútbol, ¿dónde está, la crisis? Y omito el comentario sobre los sueldos de los políticos, sean cuales sean.”

viernes, 5 de junio de 2009

A tod@s nos interesa...

Jostein Gaarder dice, en El mundo de Sofía, que, efectivamente, cada cual tiene sus aficiones y eso es relativo, pero que hay temas que deberían interesarnos a todos: esto es la filosofía. Saber de dónde venimos, quiénes somos, si existe Dios, si hay vida después de la muerte… es esencial, son preguntas que todo el mundo se ha hecho una u otra vez.


Sí, claro. Yo me las hacía, y de hecho me las sigo haciendo, pero en una proporción mucho menor que cuando era pequeña. La explicación del señor Gaarder a esto es que, cuando somos pequeños, nos sorprendemos de lo maravilloso –o simplemente sorprendente, dejémoslo así– que es el mundo. Cuando somos mayores, nos hemos acostumbrado tanto a este mundo, que anda nos sorprende. Pero la verdadera demostración de madurez personal es el hecho de seguir teniendo curiosidad por la vida y por la humanidad aun cuando nos hacemos mayores. Perdón, pero ahí discrepo.


Claro que cada uno tiene aficiones distintas. Y claro que cada uno se hace preguntas distintas. Incluso puedo creer que haya quien no se las haga, o quien se las haga con una frecuencia minúscula. ¿Es que a todos nos tiene que interesar el origen de la vida? Para algunos, lo más importante es sobrevivir; para otros, pasarlo bien, comiendo, bebiendo, jugando, haciendo el amor, dedicándose a sus aficiones. Y dentro de éstas no tiene por qué contarse la filosofía. Cuando debamos morir, nos moriremos, punto. No hay que tener una explicación a eso, simplemente llegará cuando tenga que llegar. ¿Para qué comerse la cabeza con ideas sobre el comportamiento del hombre, la ética, el origen y el fin de la vida? Hay quien quisiera que todos nos hiciéramos estas preguntas. Pero los seres humanos somos diferentes entre nosotros, no sólo porque los que piensen en esas cuestiones den respuestas distintas, sino también porque no todo el mundo piensa en ellas. No podemos pretender ser todos iguales. El mundo sería muy aburrido si fuera así. Cuando uno tiene sus aficiones, y también sus valores. Para mí puede ser muy importante descubrir el origen de la vida y resolver la posible existencia de Dios, ¿pero eso qué más le da a la mujer de África que tiene que cuidar de sus hijos y buscarles alimento para que no mueran de hambre? Esa mujer se preocupa sólo por la supervivencia, que, en realidad, es todo lo que buscamos los seres humanos. Sólo pensamos en filosofar cuando ya tenemos esa necesidad, y otras tantas básicas, resueltas.


Es más, diré que la filosofía no sólo es innecesaria para el día a día, sino que además puede dificultarla. Sí, aunque parezca que debe hacer lo contrario, puede convertirnos el día a día en algo duro. Tal vez porque algunos de los que filosofaban tanto querían un mundo mejor y se decepcionaron de éste se suicidaron. No quiero decir que debamos eliminar según qué ideas de nuestra cabeza, pero lo que vengo a decir, al fin y al cabo, es que no a todos nos preocupan las mismas cosas.


Termino ya el artículo. Una frase para acabar, sólo una última frase: SOMOS DIFERENTES, Y NOS INTERESAN COSAS DIFERENTES.

Abstención

Artículo escrito por Leo Ruiz, de Zaragoza, publicado en el periódico ADN, del día 4 de junio de 2009:


“Sobre la gran abstención en las elecciones europeas, sólo matizar que en el Parlamento Europeo se llegará a elegir entre jornadas laborales de 35 ó 65 horas semanales (ya se votó en contra de las 65), salarios dignos o míseros, vivienda protegida o negocio de pocos, crecimiento sostenible o capitalismo voraz. Dejar que elijan a nuestros representantes los de siempre, que tienen ideas arcaicas y radicales, es una gran falta de sentido común. Recordemos que PP y PSOE han apostado por un país de mano de obra barata y vivienda a precio de estafa que da la espalda a autónomos y pymes. No votar no es castigarles o darles la espalda, es beneficiarles y luego quejarse de ir a peor.”

martes, 2 de junio de 2009

Agresión católica

Artículo escrito por Andrea Schimpf, de Sant Cugat del Vallès, publicado en El Periódico de Catalunya del día 2 de junio de 2009:


“Las declaraciones de miembros de la Iglesia que justifican la violencia sexual contra las mujeres y banalizan el abuso sexual de menores son indignantes y suponen una clara agresión contra las mujeres y las niñas que hemos sobrevivido a la violencia sexual y contra todas las mujeres y niñas en general. Aguantar estas agresiones de miembros de una institución que tolera, fomenta y practica la violencia contra nosotras es insoportable. La violencia sexual vulnera los derechos humanos.

No obstante, esta pandemia persiste a causa de una cultura globalizada de discriminación a las mujeres. Lo que el clero interpreta como “una diversión obligada durante unos minutos” –según un texto publicado en la revista Alfa y Omega, del arzobispado de Madrid, a propósito de la violación– es un atentado contra nuestra libertad, nuestra dignidad y nuestra integridad física, emocional y espiritual, y superarlo implica un esfuerzo personal enorme.

Lo más decepcionante es que una gran parte de la comunidad católica aún tolera estas agresiones verbales de unas autoridades eclesiásticas que tienen la costumbre de imponer en vez de representar.”

lunes, 1 de junio de 2009

Las 4 muertes más misteriosas de la historia

1. Tutankamon

Tutankamón tuvo la mala suerte de precipitarse desde un veloz carro de guerra tirado por dos caballos. El faraón sufrió varias fracturas y murió de una infección cuando sólo tenía 19 años. Ésta es la última teoría sobre la muerte de un rey que tuvo un reinado muy breve, desde 1333 hasta 1323 aC. Pero durante años, incluso varios agentes de la FBI defendieron una teoría totalmente distinta que afirmaba que Tutankamón habría sido víctima de un magnicidio, hipótesis que se empezó a propagar desde que Howard Carter penetró en su tumba en 1922.

Ciertamente, los tiempos de su reinado fueron bastante agitados, con una fuerte crisis política y religiosa. Esta teoría señalaba como principal sospechoso de la muerte de Tutankamón al gran visir Ay, que se casó con su viuda y lo sucedió en el trono. Se afirmaba que el asesinato se habría consumado gracias a fuerte golpe en la cabeza. Los últimos escáneres de su cráneo, sin embargo, revelan que no hay ninguna incidencia de un crimen. Ni siquiera el fragmento de hueso que se halló dentro de su cráneo demuestra un posible homicidio: seguramente este golpe en la cabeza se produjo durante el embalsamiento.


2. Cleopatra


Cleopatra murió a los 39 años en un lecho dorado y con un vestido real. Había recibido, según la versión de los poetas de Roma, el mordisco mortal de una cobra egipcia. Ciertamente, es poco creíble que fuera ella quien pidiera a las criadas que le llevaran una cesta con un áspid escondido entre las frutas, y que los legionarios que la vigilaban no se dieran cuenta de que se introducía la serpiente en el mausoleo. Tampoco es verosímil la teoría del suicidio, que defendieron los historiadores romanos. Un veneno habría resultado más cómodo y eficaz.

Todo parece apuntar que su enemigo, Octavio, futuro emperador Augusto, habría ordenado su ejecución. Temía que si llevaba a Cleopatra y Cesarión, el hijo que ésta había tenido con César, a Roma, podía despertar la compasión de los ciudadanos. El caso es que no dejó pruebas del asesinato, ya que el cuerpo de Cleopatra desapareció. Muerta la reina, Octavio respiró aliviado y mandó ejecutar a Cesarión. Egipto había perdido su independencia.


3. Octavio Augusto


Según los relatos del historiador romano Tácito, coetáneo de Augusto, el emperador romano habría muerto envenenado. Tácito no señaló a nadie, pero otros acusaron directamente a Livia, la última mujer del emperador Octavio Augusto.

Está documentado que en los últimos años de su vida, Augusto veía complots e intentos de homicidio por doquier. Por eso era muy cuidadoso a la hora de las comidas. Dicen que eran tantas sus precauciones que llegó un momento en que sólo comía higos de una higuera que tenía en el patio de su casa. Y Livia, que era quien mejor conocía sus costumbres, era quien las habría podido envenenar.

La última mujer de Augusto anhelaba que su hijo Tiberio, fruto de un matrimonio anterior, y a quien Augusto detestaba, gobernara Roma. Aunque el emperador prefiriera otros candidatos, éstos iban muriendo de forma misteriosa. De mientras, Livia, una mujer obstinada, tejió una densa telaraña de apoyos para defender los intereses de su candidato. A Livia le preocupaba mucho que Augusto, en sus últimos años, insistiera en la posibilidad de volver a proclamar la República, un giro que habría dejado a su querido hijo sin herencia política. Pero finalmente Livia se salió con la suya: el Imperio continuó y a Augusto no le quedó otra opción que proclamar a Tiberio sucesor.

La salud de Augusto siempre había sido muy frágil. Tenía colitis y bronquitis crónica y siempre tenía que ir acompañado de un médico. Le daban pánico las corrientes de aire, casi no bebía y comía de forma espartana. Con la edad, sus enfermedades se agravaron. La versión oficial es que murió de bronquitis cuando estaba cerca de Nápoles, el 19 de agosto del año 14, con 77 años.


4. Moctezuma


La mala fortuna del noveno emperador azteca, Moctezuma II, empezó en noviembre de 1519, cuando Hernán Cortés desembarcó en las costas de su vasto imperio. Moctezuma, que nunca había visto un caballo, asombrado, estaba convencido de que Quetzatcoátl, el dios de la sabiduría, había desembarcado en el actual México.

Moctezuma recibió a Cortés y a sus hombres como si fuera un dios. Lejos de agradecerles la calurosa bienvenida, los españoles, a quienes no hacía mucha gracia que su vida dependiera de la voluntad del emperador, lo hicieron prisionero. Lo querían convertir en un mero títere, tenerlo sometido y mantenerlo en el poder sólo de forma simbólica. Fue una gran humillación para el pueblo azteca y para los habitantes de la capital, Tenochtitlán, que entonces era cinco veces más grande que Madrid.

En junio de 1520, durante la fiesta de Toxcatl, miles de aztecas, desarmados y adornados con plumas y joyas, se reunieron en la plaza de la ciudad. Los conquistadores los masacraron de forma brutal. La aristocracia azteca se enardeció, retiró al emperador y nombró sucesor a su hermano Cuitláhuac, que lideró la rebelión contra los extranjeros. Hubo cinco días de violentos combates. Desesperado, Cortés quiso negociar para salir de la capital, pero cuando Moctezuma se dirigió hacia la multitud, fue lapidado. Murió tres días después.

Lo que es un enigma es si quien provocó su muerte fueron las pedradas de su pueblo o las de los españoles. Las tropas de Hernán Cortés huyeron a la desesperada y muchos soldados españoles murieron en lo que más tarde se llamó la noche triste.


Extraído de la revista Sàpiens, número 80