lunes, 30 de marzo de 2009

Castidad propia

Artículo escrito por Joseph M. Taló, de Terrassa, publicado en El Periódico de Catalunya, día 21 de marzo de 2009:

“Si con 10 euros se puede salvar la vida de un niño etíope (como se dice en la última página de El Periódico del 17 de marzo), con el premio millonario que han cobrado los ejecutivos que causaron pérdidas de miles de millones de euros, ¿se podría salvar la vida de todos los niños etíopes desnutridos? Mientras, la jerarquía católica predica y recomienda la castidad en África, un continente devastado por el sida. ¿No sería mejor que la reivindicara primero a sus propios sacerdotes, que han protagonizado cientos de abusos por pederastia en el mundo?”

Canciones románticas V

Quinta edición. Éstas dos son mis favoritas:

Canción en español

Sin miedo a nada – Alex Ubago y Amaia Montero

Me muero por suplicarte
que no te vayas, mi vida.
Me muero por escucharte
decir las cosas que nunca digas,
mas me calle y te marchas.
Mantengo la esperanza
de ser capaz algún día
de no esconder las heridas que me duelen al pensar
que te voy queriendo cada día un poco más.
¿Cuánto tiempo vamos a esperar?

Me muero por abrazarte,
y que me abraces tan fuerte.
Me muero por divertirte
y que me beses cuando despierte,
acomodado en tu pecho,
hasta que el sol aparece.
Me voy perdiendo en tu aroma,
me voy perdiendo en tus labios, que se acercan susurrando
palabras que llegan a este pobre corazón.
Voy sintiendo el fuego en mi interior.

Me muero por conocerte,
saber qué es lo que piensas,
abrir todas tus puertas,
y vencer esas tormentas que nos quieren abatir.
Centrar en tus ojos mi mirada,
cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios,
y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla.
Crear, soñar, dejar todo surgir,
aparcando el miedo a sufrir.

Me muero por explicarte
lo que pasa por mi mente.
Me muero por entregarte
y seguir siendo capaz de sorprenderte.
Sentir cada día
ese flechazo al verte.
¿Qué más dará lo que digan?
¿Qué más dará lo que piensen? Si estoy loca es cosa mía.
Y ahora vuelvo a mirar el mundo a mi favor.
Vuelvo a ver brillar la luz del sol.

Me muero por conocerte,
saber qué es lo que piensas,
abrir todas tus puertas,
y vencer esas tormentas que nos quieren abatir.
Centrar en tus ojos mi mirada,
cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios,
y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla.
Crear, soñar, dejar todo surgir,
aparcando el miedo a sufrir.

Me muero por conocerte,
saber qué es lo que piensas,
abrir todas tus puertas,
y vencer esas tormentas que nos quieren abatir.
Centrar en tus ojos mi mirada,
cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios,
y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla.
Crear, soñar, dejar todo surgir,
aparcando el miedo a sufrir.



Canción en inglés

When you say nothing at all – Ronan Keating

It’s amazing how you
can speak right to my heart.
Without saying a word
you can light up the dark.
Try as I may I could never explain
what I hear when you don’t say a thing.

The smile on your face
lets me know that you need me.
There’s a truth in your eyes
saying you’ll never leave me.
The touch of your hand says you’ll catch me
whenever I fall.
You say it best
when you say nothing at all.

All day long I can hear
people talking out loud.
But when you hold me near
you drown out the crowd.
Try as they may they could never define
what’s been said between your heart and mine.

The smile on your face
lets me know that you need me.
There’s a truth in your eyes
saying you’ll never leave me.
The touch of your hand says you’ll catch me
whenever I fall.
You say it best
when you say nothing at all.

The smile on your face
lets me know that you need me.
There’s a truth in your eyes
saying you’ll never leave me.
The touch of your hand says you’ll catch me
whenever I fall.
You say it best
when you say nothing at all.

You say it best
when you say nothing at all.
You say it best
when you say nothing at all.

The smile on your face,
the truth in your eyes,
the touch of your hand lets me know
that you need me.

domingo, 29 de marzo de 2009

Escenas románticas literarias X

"La carretera que seguía estaba despejada, y poco más allá se internaba en un valle, por entre cuyas laderas se veía serpentear su blanca cinta. Llevaba recorrida ya casi toda la hondonada y remontaba el declive occidental, cuando, al detenerse para descansar un poco, volvió maquinalmente la cabeza, movido de un raro impulso, como consciente de hallarse bajo el influjo de alguna voluntad extraña. La cinta del camino se estrechaba a sus espaldas hasta perderse de vista y al contemplar Ángel la lejanía reparó en un punto móvil que avanzaba en la blanca vacuidad de la perspectiva.
Era una figura humana que corría. Y Ángel esperó con la vaga sensación de que alguien trataba de alcanzarle.
Era de mujer la figura, pero tan lejos estaba de la mente de Ángel que su mujer pudiera seguirle, que cuando ya la tuvo cerca no pudo reconocerla con aquel traje tan distinto del de otros tiempos. Hasta que al fin, al tenerla junto a él, se cercioró de que era Tess.
—Te vi salir de la estación... momentos antes de llegar yo... y te he venido siguiendo todo el camino.
Estaba tan pálida y jadeante, y le temblaban de tal modo todos sus músculos, que Ángel no le hizo ninguna pregunta, y cogiéndole la mano y poniéndosela bajo el brazo, siguió adelante en su compañía. Con objeto de eludir todo posible encuentro, se apartó de la carretera y tomó por una senda que se internaba en un bosquecillo de abetos. Luego que hubieron penetrado un poco en la susurrante espesura, se detuvo y miró a la joven con aire interrogante:
—¡Ángel! —exclamó ella, anticipándose a sus preguntas—. ¿No sabes por qué he venido corriendo tras de ti? ¡Pues para decirte que le he matado!
Y una amarga sonrisa descolorida asomaba a la faz de Tess.
—¡Cómo! —dijo él, presumiendo por lo insólito de sus maneras que fuera víctima de algún delirio.
—¡Sí, le he matado..., no sé cómo! —prosiguió ella—. Tenía que hacerlo por ti, y por mí también. Una vez que le di en la boca con un guante tuve el presentimiento de que quizá algún día tuviera que hacer con él lo que he hecho hoy, por la trampa que me tendió, aprovechándose de mi poca experiencia y el ultraje que te infirió a ti en mi persona. Él, interponiéndose entre nosotros, labró nuestra ruina, pero yo no he podido hacer más que lo que he hecho. Nunca le quise, Ángel, como te quise a ti. Tú lo sabes bien, ¿verdad? ¿No dudas de ello? Yo me entregué a él desesperada, porque tú no volvías. ¿Por qué te fuiste tan lejos, Ángel? ¡Con lo que yo te quería! ¡No puedo comprender cómo pudiste hacer eso! ¡Aunque no te lo echo en cara, sino que únicamente te pido me perdones la ofensa que te hice, ahora que le he matado! Al correr tras de ti por esta carretera me alentaba el pensar que seguramente me perdonarías, después de lo que acabo de hacer. No me avenía a la idea de perderte para siempre. ¡No puedes figurarte lo desgraciada que era sin tu amor! ¡Esposo mío, dime que me perdonas, ahora que lo he matado!..."


HARDY, Thomas: Tess, la de los d'Urberville (1891)

jueves, 26 de marzo de 2009

Canciones románticas IV

Canción en español

Un mundo ideal – BSO Aladín

Yo te quiero enseñar
este mundo espléndido.
Ven, princesa,
y deja tu corazón soñar.
Yo te puedo mostrar
cosas maravillosas
con la magia de mi alfombra
vamos a volar.

Un mundo ideal,
será fantástico encontrar
nadie que diga “no”
o adónde ir,
a aquellos que se aman.

Un mundo ideal,
tan deslumbrante y nuevo,
donde ya vi al subir,
con claridad,
que ahora en un mundo ideal estoy.

Ahora en un mundo ideal estoy…

Fabulosa visión,
sentimiento divino,
baja y sube,
y vuela hacia celestial región…
Un mundo ideal…

Mira bien lo que hay…
Allí mil cosas voy a ver…
Conteniendo el aliento…

Soy como azul estrella
que se va
y nunca será igual ya otra vez…

Un mundo ideal…
Cada vuelta es sorpresa…
Un horizonte nuevo abrir…
Cada instante un relato…
Hay que seguir sin fin,
hasta el confín,
juntos en un mundo ideal tú y yo…

Un mundo ideal…
Un mundo ideal…
Que compartir…
Que compartir…
Que alcanzar,
que contemplar…
Tú junto a mí.


Canción en inglés

I will always love you – Whitney Houston

If I should stay,

I would only be in your way.
So I'll go,
but I know I'll think of you ev'ry step of the way.

And I will always love you.
I will always love you.
You, my darling you. Hmm.

Bittersweet memories
that is all I'm taking with me.
So, goodbye. Please, don't cry.
We both know I'm not what you, you need.

And I will always love you.
I will always love you.

I hope life treats you kind.
And I hope you have all you've dreamed of.
And I wish to you, joy and happiness.
But above all this, I wish you love.

And I will always love you.
I will always love you.
I will always love you.
I will always love you.
I will always love you.
I, I will always love you.

You, darling, I love you.
Ooh, I'll always, I'll always love you.

¿Por qué leemos en silencio?

Artículo escrito por Antoni Janer y Jesús Tusón en la revista Sàpiens, número 77 (marzo de 2009):

“En el siglo IV el historiador Plutarco narra algo curioso: las tropas de Alejandro Magno quedaron atónitas al ver a su general leyendo en silencio una carta de su madre. Ocho siglos después, san Agustín cuenta en sus Confesiones algo parecido: le ocurrió cuando se trasladaba de Cartago a Milán. Allí conoció a san Ambrosio, de quien dice: “Cuando leía, sus ojos recorrían las páginas y su corazón entendía el mensaje, pero su voz y su lengua estaban quietas”.
Aunque nos cueste creerlo, en la antigüedad la norma no era leer en silencio, sino en voz alta. El griego clásico disponía de más de diez verbos para referirse a la acción de leer. El que nos ha llevado es el que cogió el latín: legere. Significa “recoger”, “seleccionar”.
Los latinos tenían una expresión muy ilustrativa: scripta manent, uerba uolant. Actualmente significa “lo escrito perdura, pero las palabras se las lleva el viento”. Antiguamente, no obstante, expresaba todo lo contrario. Esto era una alabanza de la palabra dicha en voz alta (que tiene alas y puede volar), en comparación con la silenciosa palabra sobre la página (que está inmóvil, muerta). Ante un texto escrito, el lector tenía la obligación de prestar su voz a las letras mudas, las scripta, para que se convirtieran en uerba, palabras habladas, espíritu. De hecho, los idiomas primordiales de la Biblia (el arameo y el hebreo) no distinguen entre la acción de leer y la de hablar: ambas acciones se designan con la misma palabra.
No es casualidad que la escritura se concibiera en sus principios como un acto verbal. Nació para ayudar a la memoria humana. En la Grecia clásica, los rapsodas y los aedos eran los encargados de recitar en público los grandes poemas homéricos (la Ilíada y la Odisea). Fue en el siglo VIII aC cuando estos textos se pusieron por escrito para asegurar su pervivencia en las generaciones futuras. En el siglo V aC Sócrates cargó contra los libros. Los calificó de herramientas inútiles, que no podían explicar lo que decían, sino repetir una y otra vez las mismas palabras con la ayuda de la voz. Él prefería el método de la mayéutica, que consistía en hacer brotar el conocimiento en la mente de sus discípulos a base de preguntas y respuestas. Uno de sus alumnos más aventajados, Platón, fue más lejos en esas críticas, y consideró que la escritura reducía la capacidad de memorización de los seres humanos. En todo caso, cuando puso por escrito sus pensamientos, lo hizo en forma de diálogos, que se aproximaban más a la mayéutica socrática.
El cambio de tendencia se produjo en la Biblioteca de Alejandría, fundada en el siglo IV aC. El manejo de grandes cantidades de documentos abrió la posibilidad de una lectura silenciosa, y por lo tanto, más rápida. El filólogo Aristófanes de Bizancio fue quien en el siglo III aC comenzó a separar las frases con signos de puntuación. Hasta entonces los escribas no habían necesitado esas ayudas visuales.
En el siglo II aC, al iniciar Roma la conquista de Grecia, las bibliotecas se convirtieron en un botín de guerra muy preciado. En la capital del Lacio la lectura silenciosa fue más bien escasa, pero no totalmente insólita (se practicaba sobretodo con las cartas). En el resto de casos se prefería la lectura en voz alta. En las escuelas, se enseñaba a los niños a modular la voz ante textos de Virgilio u Horacio. En privado, entre las clases altas, también era frecuente la lectura en voz alta, ejercida por un lector, generalmente un esclavo. Solían tener lugar durante las comidas y servían para hacer relaciones sociales.
Durante la edad media fue en los scriptoria de los monasterios donde se fue dibujando el camino hacia la lectura silenciosa. Las primeras reglas que exigían silencio en los scriptoria son del siglo IX. Hasta entonces los monjes trabajaban con dictados o bien leyendo en voz alta lo que copiaban. Algunos dogmáticos se mostraron inquietos. Consideraban que la lectura silenciosa permitía soñar despiertos y propiciaba el pecado capital de la pereza. Pero la lectura silenciosa conllevaba un peligro todavía peor para los padres de la Iglesia: un libro que podía leerse en privado daba alas a la interpretación libre de los Evangelios.
Eso pasaba dentro de los monasterios. Afuera, la lectura en voz alta seguía gozando de buena salud. A causa del gran número de analfabetos que había, los juglares y los trovadores eran los encargados de animar las ferias y los mercados con sus voces. En las cortes o en las casas más humildes también se recuperó la costumbre romana de pasar un buen rato con lecturas en voz alta a cargo de un familiar. Los mismos escritores eran conscientes de que sus lectores escuchaban el texto, y no lo veían. Aunque estaba al alcance de sólo una minoría, el libro fue cogiendo fuerza poco a poco. La aparición de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV marcó un antes y un después en la historia de la lectura. Por primera vez se produjeron libros rápidamente y en grandes cantidades.
Sin embargo, los primeros libros que se imprimieron eran grandes y, por lo tanto, difíciles de manejar y transportar. En 1501 el humanista italiano Aldo Manuzio empezó a imprimir libros más pequeños. Los libros dejaron de ser un símbolo de riqueza para pasar a ser el distintivo de la aristocracia intelectual. La aparición de la imprenta obligó también a cada lengua a establecer su ortografía. Con ella se garantizó la unidad de la lengua hablada.
Con el espíritu de libertad intelectual de la Ilustración, se multiplicaron los periódicos y surgieron nuevos géneros editoriales como libros pornográficos y obras satíricas en las que se criticaba al gobierno y a la Iglesia, obras que se distribuían de forma clandestina. La Revolución Industrial comportó la escolarización de la población infantil y, por lo tanto, la democratización de la lectura. La reducción de la jornada laboral hizo que la gente tuviera más tiempo para leer. Pronto las empresas editoriales se sintieron desbordadas. La gente se rebeló contra las lecturas serias. Lo que querían eran obras más mundanas, fáciles y complacientes. Aunque el libro se había convertido en un producto de consumo privado, el placer por la lectura en voz alta se mantenía vivo. En Europa, la novela por entregas se siguió leyendo en voz alta hasta la Primera Guerra Mundial. Luego, la radio y la televisión tomaron el relievo de esta larga tradición oral.”

martes, 17 de marzo de 2009

Los tres cerditos y el lobo Crisis

Artículo escrito por Nuria Albet Torres en el periódico estudiantil Podem!:

Marieta: Júlia, ¿me cuentas un cuento?
Júlia: Sí, por supuesto. Marc, ¿tú también lo quieres oír?
Marc: Sí, ¡con mucho gusto!
Júlia: Pues, érase una vez, había tres cerditos que vivían cada uno en una casita diferente. El primer cerdito, el más pequeño, vivía en un piso de alquiler y estaba muy feliz, hasta que un día, el lobo Crisis, con su amigo Especulación, lo fueron a visitar y le dijeron que a partir de entonces le subían el alquiler al doble. El pobre cerdito no podía pagar tanto dinero, porque tenía un trabajo temporal y muy mal pagado, y tuvo que marcharse corriendo a la casa del hermano mediano.
El hermano mediano vivía en una casa que se había comprado hacía dos años. Para comprarla, había pedido una hipoteca a 40 años y cada mes pagaba la mitad de su sueldo al banco… ¡¡¡sólo en intereses!!! El lobo Crisis, que había perseguido al cerdito pequeño, junto con sus amigos Paro y Banco, fueron a ver al cerdito mediano. Le comunicaron que se había quedado sin trabajo y que el Banco se quedaría con su casa. Otra vez, el hermano pequeño, acompañado por el mediano, se fueron corriendo y se dirigieron desesperados hacia la casa de su hermano mayor.
El hermano mayor hacía tiempo que se había juntado con otro grupo de cerditos, y habían desarrollado una muy buena idea. ¡Vivían en una cooperativa de vivienda de cesión de uso!
Marieta: ¿¿¿Una qué???
Júlia: Ahora os lo explico… Todos los cerditos eran miembros y a la vez propietarios de la cooperativa. Cada cerdito tenía derecho a un voto y el funcionamiento era totalmente democrático. Los cerditos no eran propietarios directos del edificio donde vivían, sino que tenían un derecho de uso indefinido de su piso, y el propietario era la cooperativa de la que formaban parte. Cada mes pagaban un alquiler blando, para cubrir todos los gastos del edificio (incluyendo agua, calefacción, mantenimiento, basura, etc.), siendo todos los movimientos dentro de la cooperativa totalmente transparentes.
¡Qué buena idea habían tenido! El derecho de uso indefinido implica poder vivir allí toda la vida, y hasta poderlo pasar en herencia, e incluso también alquilarlo a otro por un breve período de tiempo, o más largo si son causas justificadas.
Del alquiler blando de cada mes, una parte va para el mantenimiento, tanto del edificio como del piso. Se va haciendo bolsillo y cuando hay suficiente se puede utilizar, por ejemplo, para arreglar el parquet, el baño o comprar una nevera nueva. Los cambios que afectan al edificio se deciden de forma democrática; para los que afectan al piso, el miembro que lo ocupa es libre de decidir.
En el edificio también hay zonas comunes. Por ejemplo, una lavandería con lavadoras y secadoras que todo el mundo puede utilizar, una casita con mil y un contenedores para diferentes tipos de reciclaje, trasteros, locales para hacer fiestas o reuniones, etc. Cada cooperativa decide lo que le va mejor. El cerdito pequeño y el mediano quedaron entusiasmados con la vivienda del hermano mayor, y allí estuvieron muy bien acogidos. El lobo Crisis también fue a buscarlos, pero, esta vez, por mucho que sopló y sopló, y por muchos amigos que llevó, no consiguió nunca echarlos, y los tres cerditos, en la cooperativa, vivieron felices y comieron perdices.
Marieta: ¡¡¡Me ha gustado mucho el cuento!!! ¡¡¡Qué guay!!!
Marc: Sí… Mmmm… Qué cuento más bonito… Lástima que no sea verdad…
Júlia: ¡Eh! ¿Quién lo ha dicho, que no sea verdad?
Marc: ¡Joder, no hay que ser muy inteligente para verlo! A todos nos toca pagar nuestro salario completo para el alquiler, o para una hipoteca de 30 años por lo menos… No ver eso es ser un iluso que vive en las nubes. Va, no quieras tomarme el pelo.
Júlia: Pues mira, Marc, quizás que nos planteemos qué significa eso de “nos toca”. Se ve que sí que hay lugares donde esto no es así, simplemente porque buscaron alternativas a lo que tocaba y ahora viven en una calidad de vida más alta.
Marc: ¿Ah, sí? ¿Y dónde están esos lugares que tú dices? Jejeje… Venga, ya te he dicho que no me tomaras el pelo. ¿Son, quizás, las casas de los jardines de los personajes de esos cuentos?
Júlia: Pues no, son totalmente reales y las hay en Europa. En Suecia, por ejemplo, la mayoría de pisos funcionan con este sistema de “bodsträtt”, o modelo cooperativo de vivienda de cesión de uso.
Marc: ¡Uau! ¡Nunca había oído hablar de eso! Y eso… ¿sería posible en Cataluña?
Júlia: ¡Pues claro que sí! ¡Sólo hace falta que nos pongamos manos a la obra! De hecho, tengo unos amigos que empezaron una cooperativa. La llaman Sostre Cívic y seguro que estarán muy contentos si nos juntamos.
Marc: Entonces, ¿qué hacemos aquí perdiendo el tiempo? ¡¡¡Vamos a verlos ahora mismo!!! ¡¡¡Sí!!!”

Conclusiones II Jornadas sobre Novela Romántica (2008)

Éstas son las 20 conclusiones a las que llegaron un grupo de lectores y editores en las II Jornadas sobre Novela Romántica (2008):

CONCLUSIÓN 1: La novela romántica, a pesar de que poco a poco va mejorando su posicionamiento en los canales de venta y promoción, sigue siendo un género marginado sobre el que aún pesa el estigma de infraliteratura.
CONCLUSIÓN 2: Sigue sin haberse escrito un artículo periodístico serio y documentado sobre el género; la novela romántica continúa tratándose como una anécdota curiosa envuelta en un paquete rosa.
CONCLUSIÓN 3: La evolución de las portadas hacia un modelo menos explícito, ha podido favorecer la dignificación del género. Ha habido unanimidad sobre el acierto de este tipo de portadas, alejadas del estereotipo de hace unos años.
CONCLUSIÓN 4: Indudablemente las webs especializadas en el género vehiculan hoy día las inquietudes de los lectores, favorecen enormemente la imagen del género y ayudan a su difusión. Son, al igual que sucede con el mercado norteamericano, en parte responsables del auge que en los últimos años está registrando la literatura romántica.
CONCLUSIÓN 5: Aunque poco a poco, la novela romántica se va posicionando en las bibliotecas públicas. Este avance se debe a la tarea de bibliotecarias amantes del género y a la demanda creciente de los usuarios que las solicitan.
CONCLUSIÓN 6: No podemos hablar de que aún exista una Nueva Narrativa Romántica Española, aunque esa es la tendencia; las lectoras cada vez son menos reticentes a las autoras locales, las editoriales empiezan a confiar quizá debido al ahorro de costes, el mercado está en plena creación. Es un momento apasionante y quien apueste sólidamente se hará líder de este mercado naciente.
CONCLUSIÓN 7: Es necesario que las nuevas autoras de romántica en lengua hispana se diferencien, creen nuevos modelos.
CONCLUSIÓN 8: Al igual que en otros géneros antes marginados, sería valioso que aparezcan autoras que sean capaces de trascender el género (como por ejemplo Manuel Vázquez Montalbán en el caso de la novela negra)
CONCLUSIÓN 9: No hay unanimidad sobre las ambientaciones locales; algunos lectores prefieren el exotismo y otros lo extraordinario de lo cercano. Esto puede confirmar la conclusión nº 6.
CONCLUSIÓN 10: No hay una justificación para la mala calidad de muchas traducciones que se están vendiendo en España. Esto mismo debe aplicarse a las correcciones. Esta es una de las quejas más usuales de las lectoras.
CONCLUSIÓN 11: Las sagas son otro de los motivos de discordia del lector. Sería una aportación muy valorada el hecho de que se editaran ordenadamente, o al menos que se identificaran con el puesto que ocupan dentro de una serie a la que pertenecen.
CONCLUSIÓN 12: Da la impresión de que no se están teniendo en cuenta los gustos de los lectores españoles, sino que las tendencias editoriales vienen a resaca de las del mercado americano. Esto puede llegar a crear una divergencia entre lo que el público desea y lo que las abundantes editoriales ahora existentes ofrecen.
CONCLUSIÓN 13: La información sobre qué desea el lector se puede localizar
fácilmente en las webs especializadas.
CONCLUSIÓN 14: Hay unanimidad en lo adecuado se clasificar la novela erótica, ya que en la actualidad se está vendiendo novela erótica como romántica‐erótica; dos géneros que en absoluto tienen que ver. Una clasificación del nivel de erotismo (como ya hacen algunas editoriales), sería bien acogida por el lector.
CONCLUSIÓN 15: el lector sacrificaría gustoso la tapa dura por el bolsillo, ya que el lector habitual de romántica hace grandes gastos en libros.
CONCLUSIÓN 16: Es un género sujeto a modas. En la actualidad ésta se llama erótica y muchas editoriales apuestas por ella. Sería interesante ver apuestas más arriesgadas, en nuevos subgéneros, desconocidos. Otras voces.
CONCLUSIÓN 17: Es una clave de éxito del género la capacidad de multiplicarse en infinitos subgéneros teniendo todos en común una historia de amor. Esta esencia es la que no debe perderse.
CONCLUSIÓN 18: No hay unanimidad sobre la saturación del mercado por diversas autoras; las más consolidadas siguen teniendo lectores fieles. Las nuevas se miran con lupa, debido al precio de los libros.
CONCLUSIÓN 19: Aunque es una contradicción con la conclusión nº 16, debido al precio de los libros, las lectoras se lo piensan a la hora de experimentar con autoras desconocidas. Esta tendencia parece que solo se rompe con las autoras españolas, que empiezan a levantar curiosidad, quizá por simpatía.
CONCLUSIÓN 20: La respuesta a la pregunta del enunciado fue poco optimista; se percibe poco riesgo por parte de las editoriales y menos en época de crisis global. Posiblemente no haya novedades en cuanto a nuevos subgéneros, despegue de la Narrativa Romántica Española, etc., con respecto a este año.